Por: El Nuevo Diario de Nicaragua (Cultural).

El libro El Canto Errante apareció en octubre de 1907, dedicado “A los nuevos poetas de las Españas”, en él figura un grupo de composiciones de años anteriores como: Caso, Campoamor, A Colón, Tutecotzimí, A Francia, Flirt y Metempsicosis, Esquela a Charles de Soussens, Desde la Pampa y En Elogio del Ilmo. Sr. Obispo de Córdoba Fr. Mamerto Esquiú, O.M.
El Canto Errante es un libro de poesías (1907), uno de los catorce que Darío logró publicar en España: Tierras Solares, Cantos de vida y esperanza, Opiniones, Parisiana, El Canto Errante, Alfonso XIII, El Viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical, Poema del otoño y otros poemas, Todo al vuelo, Muy Siglo XVIII, Canto a la Argentina, La vida de Rubén Darío escrita por el mismo, Muy antiguo y muy moderno, todos en el período comprendido entre los años de 1904-1915. En vida Darío sólo editó una primera edición de esta obra.
Dicho libro está conformado por un total de 46 poemas, estructurado en cuatro secciones: “Intensidad”, con 11 poemas; “In Memoriam Bartolomé Mitre”, con 2 poemas, “Ensueño”, con 10 poemas, y “Lira Alerta”, con 23 poemas.
El Canto Errante es uno de los libros más variados de Rubén Darío, tanto en métrica como en temas. Empieza con unos pareados de nueve sílabas y cierra con un soneto de catorce o alejandrino. Aquí encontramos versos libres, romances, hexámetros, quintillas, tercetos, décimas. Darío recibió del editor la cantidad de mil pesetas.
En su evaluación crítica de El Canto Errante el crítico español Enrique Díez-Canedo se refirió a la influencia de Darío en los poetas españoles, expresando:
“De un poeta que ha influido largamente en una generación de poetas, que ha sido exaltado y vituperado, signos todos de una fuerte individualidad, son interesantes las menores notas, los acordes más últimos, los primeros ensayos y tanteos. No es a la última obra de Rubén Darío, pero algo de todo ello tiene, y por lo variado de su composición, por la disparidad de sus inspiraciones, en el tiempo y en el lugar, en el espíritu y en la técnica, podemos considerarlo más que un libro sustantivo, como uno de glosa y explicación… En la versificación este libro es como un conjunto de labor prodigiosa del artista renovador. La maestría técnica de Rubén Darío es absoluta; su lira tiene todas las cuerdas”.
Varias de estas poesías y el magistral prólogo fueron escritos en la isla de Mallorca; las Dilucidaciones se publicaron en Los Lunes de El Imparcial. El Canto Errante se editó en la Biblioteca Nueva de Escritores Españoles, siendo su editor M. Pérez Villavicencio. Intervinieron en ello, entre otros: Alberto Insúa y los modernistas españoles Gregorio Martínez Sierra y Ramón del Valle Inclán.

 

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