Por: Editorial.

Al conmemorarse hoy el centenario de la muerte de Rubén Darío, es inevitable comparar la celebración oficial de ahora con la de 1967, cuando se celebró el 100 aniversario del nacimiento del gran poeta nacional y universal.

Estando ahora en el poder —como cogobernante de facto— una persona intelectual que es precisamente poeta; y considerando que el mismo Daniel Ortega fue un aficionado a la poesía en su juventud, cabía esperar que la celebración de este centenario de Rubén Darío superara la de los cien años de su natalicio, o que fuese por lo menos igual. Pero lamentablemente no ha sido así.

Todavía viven muchos nicaragüenses que pueden recordar la manera fastuosa con la cual se conmemoró el centenario del nacimiento de Darío, en pleno régimen somocista. Desde tres años antes, en 1964, el Gobierno convocó a la celebración de aquel primer centenario dariano, para la cual formó una Comisión Nacional representativa, de lujo, encargada de organizar los festejos.

Fueron invitadas y vinieron numerosas personalidades culturales, literarias y poéticas de diversas partes del mundo. El presidente de Nicaragua, que en ese entonces era Lorenzo Guerrero Gutiérrez, personalmente recibió con honores a los invitados e inauguró después el apoteósico festejo dariano, en el Auditorio del Banco Central. Se realizó un concurso dariano en las categorías de poesía, ensayo y pintura, con jueces del más alto nivel nacional e internacional y en el cual resultaron premiadas obras espléndidas y perdurables, que enriquecieron el acervo dariano. Se realizó un congreso regional de Academias de la Lengua Española, se puso la primera piedra del Recinto Universitario Rubén Darío y del Teatro Nacional Rubén Darío, que hoy es símbolo de la cultura nacional, etc., etc.

Cabe recordar también que cuando se celebró el centenario del nacimiento de Darío había en Nicaragua una atmósfera política enrarecida, por el inminente fraude electoral en el que menos de un mes después se impondría el general Anastasio Somoza Debayle. Cuando se cumplieron los 100 años del natalicio de Darío faltaban solo cuatro días para la matanza del 22 de enero. Sin embargo la celebración dariana no fue desvirtuada por el sectarismo político y los intelectuales nicaragüenses que eran opositores al gobierno no fueron excluidos de los festejos, sino más bien motivados a participar.

Lamentablemente no se puede decir lo mismo de la celebración, ahora, del centenario de la muerte de Darío, con respecto a la actitud del régimen orteguista. Esta fiesta dariana se ha podido salvar solo por actividades culturales particulares y algunas auspiciadas por la Asamblea Nacional y las autoridades de León, así como con la visita de unas pocas personalidades internacionales, como Darío Villanueva, el director de la Real Academia Española que participó en una actividad previa al centenario.

Ya solo faltaba un mes para la fecha del centenario de la muerte de Rubén Darío cuando el Gobierno dictó un decreto, dirigido a las instituciones públicas, ordenándoles conmemorar la gran efeméride. Y lo hizo de manera deleznable, desvirtuando frases de Darío para acomodarlas a las consignas políticas oficialistas.
Algo verdaderamente bochornoso.

 

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