Por: Sergio Espinoza Hernández.

Rubén Darío inicia su relación con el periodismo nacional, no en León donde residía, sino con el periódico El Termómetro de Rivas, dirigido por José Dolores Gámez, la colaboración no es una prosa sino un poema titulado Una lágrima, en su edición número 23, fechada el 26 de junio de 1880, cuando tenía 13 años, a partir de allí la prensa lo comenzó a llamar “el poeta niño”.

El Termómetro era un semanario, tipo tabloide, su domicilio estaba ubicado en la casa hacienda Santa Úrsula, hoy Museo de Rivas. Su primer número salió a circular el 15 de enero de 1878 y su último número en 1882. En la Biblioteca del Banco Central se encuentra una colección de las ediciones 1 a la 43, correspondiente a 1880.
Primeramente se imprimió en la imprenta La Libertad y luego en la propia topografía El Termómetro. José Dolores Gámez también fue director de la revista El Álbum duró de 1880 a 1881, tabloide de 16 páginas, de contenido variado.

Una lágrima es una elegía, era costumbre de los leoneses contratar a un poeta para que hiciera los epitafios, hasta la casa de la tía Bernarda Sarmiento de Ramírez, conocida como Bernarda Darío, llegó Victoriano Argüello para que le hiciera un epitafio a un mes de difunto su padre Pedro Argüello.
El poema fue dado a conocer por el investigador dariano Diego Manuel Sequeira en su obra titulada Rubén Darío Criollo.

 

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