Por: Jorge Camacho (Magazine Modernista).

Cuando se habla del modernismo los críticos por lo general se enfocan en sus textos y tienen a pasar por alto la forma en que estos escritores se proyectan ante un público, ante las cámaras de los fotógrafos y los periodistas. Durante los últimos años de su vida, los periódicos norteamericanos hablaban con frecuencia de Martí, dan noticias de sus mítines revolucionarios en New York e incluso, citan sus opiniones verbatim sobre diversos temas (Camacho). Ninguno de estos textos, sin embargo, aparece recogido en las obras completas del cubano y tampoco en las de Darío. Son textos, que no tienen el prestigio literario por el que se le conocía al escritor, que no muestran su virtuosismo con la pluma, pero nos dicen lo que pensaban sobre muchos temas de una forma simple y directa. Estos textos por tanto, nos ayudan reconstruir una especie de biografía intelectual de su vida, particularidades de su recepción, y la insistencia de algunos temas. Por este motivo, en este artículo me interesa recuperar una entrevista que le hicieron a Rubén Darío cuando este vino a New York a finales de 1914. Es una entrevista en que el poeta habla de su relación con la literatura norteamericana del momento, y sobre todo, de un tema que fue una obsesión en la época para muchos modernistas: el feminismo y la nueva mujer, que como decía Martí, era “demasiado viril”.

 

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