1892

Pío Víquez, director de El Heraldo, lo atrae a la redacción del periódico. Al ascender a la presidencia, de Guatemala José María Reina Barrios, decide trasladarse a ese país.

1892, 21 de mayo

Viaja a Guatemala, arribando Rubén al puerto de San José, y no logra obtener trabajo.

Iniciaba sus gestiones para establecerse cuando el 28 recibió cablegráficamente la noticia que el gobierno del doctor Roberto Sacasa le nombraba secretario de la delegación oficial de nuestro país, presidida por el ex Ministro de Hacienda Fulgencio Mayorgaque, que enviaría a España con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América.

El decreto fue emitido en León. En el mismo número de La Gaceta, en su sección editorial, se comentó dicho nombramiento en términos elogiosos: “Rubén Darío, el autor de Azul… es un poeta de vasto talento, de variadísima instrucción y cuyo nombre se recomienda por sí solo”.

1892, 24 de junio

Se embarca hacia España.

1892, julio

Hace escala en La Habana, Cuba; donde conoce al Poeta Julián del Casal y a Raúl Cay, hermano de la “cubana-japonesa”. Es su compañero de viaje Luis H. Debayle.

1892, agosto

Es recibido en Madrid con entusiasmo por las personalidades más relevantes de la vida cultural y política de la España de ese entonces: Marcelino Menéndez y Pelayo, Emilia Pardo Bazán, Emilio Castelar, Gaspar Nuñez de Arce, Salvador Rueda (para cuyo libro escribe “Pórtico”), Ramón de Campoamor y L. Juan Valera, entre otros.

No sólo el montaje de 1,201 piezas del arte prehispánico de Nicaragua —cerámica, objetos e idolillos de piedra— le correspondió a la Comisión. También participar en otros eventos. Así Darío se desempeñó como Secretario Efectivo del Congreso Literario Hispanoamericano, leyó su nada diplomático poema “A Colón” —más bien una diatriba— en el Ateneo de Madrid y escribió una “Estética de los primitivos nicaragüenses”, publicado en la lujosa revista El Centenario. Tambien escribió, “Elogio de la Seguidilla”.

1892, noviembre

Regresa, con escala en la Habana y en Cartagena de Indias, donde visita al presidente de Colombia, Rafael Nuñez quien le promete un consulado en Buenos Aires.

Escribe el poema: “A Amado Nervo”.


1893

1893, 24 de enero

Concluida la misión en España y otra vez en Managua, el gobierno del doctor Sacasa acordó nombrarlo Cónsul de Nicaragua en la ciudad de La Plata, República Argentina; pero Rubén, prefirió el cargo que le había prometido el presidente de Colombia, poeta y escritor, Rafael Núñez, cuando lo visitó en Cartagena en el viaje de regreso: Cónsul General de Colombia en Buenos Aires.
Ese nombramiento —emitido el 17 de abril de 1893— fue decisivo para su carrera intelectual. Nada menos que le permitió realizar su mayor ilusión: conocer París. Donde estuvo un par de meses, además de instalarse en la cosmópolis de Sudamérica: Buenos Aires.

Con un sueldo de 2,400 pesos, Darío aprovechó al máximo su rango consular, pues el puesto no le daba ningún trabajo, “dado que no había casi colombianos en Buenos Aires y no existían ni transacciones ni cambios comerciales entre Colombia y la República Argentina”.

cronologia012(1893)1893, 26 de enero

Se encuentra en Nicaragua cuando muere Rafaela Contreras en San Salvador, y dos meses después contrae matrimonio con Rosario Murillo, en un matrimonio que denunció como una unión forzada. “Es el hermano de Rosario, un hombre sin ningún género de escrúpulos, Andrés Murillo –relata Edelberto Torres–; conoce el íntimo drama de su hermana, que la incapacita para ser esposa de ningún puntilloso caballero local.

1893, 8 de marzo

Al atarceder de un malhadado día, Rubén está entregado inocente y honestamente a los requiebros amorosos con Rosario, en una casa situada frente al lago, barrio de Candelaria. De repente aparece el cuñado, que desenfunda un revólver y con insolentes palabras lo amenaza con ultimarlo si no se casa con su hermana. El poeta, desconcertado y sobrecogido de miedo, ofrece hacerlo. Y como todo está preparado, llega el cura a casa de Francisco Solórzano Lacayo, otro cuñado de Murillo: se ha hecho tragar whisky a Rubén y en ese estado se procede al matrimonio religioso, único autorizado en Nicaragua. El poeta no se da cuenta del sí que ha pronunciado. El embotamiento de sus sentidos es completo, y cuando, al amanecer, recobra la razón. está en el lecho conyugal con Rosario, bajo la misma manta. Ni protesta, ni se queja; pero se da cuenta de que ha sido víctima de una perfidia, y que aquel suceso va a pesar como un lastre de desgracia en su vida.

“Nombrado por el presidente Miguel Antonio Caro, viaja a Panamá con su nueva esposa, pero ésta regresa pocos días después a Nicaragua. Poco después nacerá Darío, primogénito del matrimonio, que morirá pronto.

cronologia013(1893)1893, 17 de abril

Nombramiento de Cónsul General de Colombia en Argentina, ocasión en que viaja vía Nueva York.

1893, mayo

Esta fué su primera visita a Nueva York, entonces de 26 años, investido de Cónsul General de Colombia en Buenos Aires, escala de su viaje a París y Argentina, ocasión en que comparte con José Martí, Apostol de la libertad de Cuba, quien lo llama “¡Hijo!”. Ambos abarcan el gran tema de la dignidad y la inmigración Latinoamericana y mundial.
En Nueva York, el primer texto que le inspiró tras el fallecimiento de Rafaela, fue el poema en prosa “Stella” (1893), e incorporado a su estudio sobre Edgard Allan Poe en Los Raros (1896).

1893, 7 de junio

Parte para Francia cuya capital desde niño quiso conocer: “Era la ciudad del Arte, de la Belleza y de la Gloria; sobre todo, era la capital del Amor.” Gómez Carrillo y, más, Alejandro Sawa, lo atienden y puede conocer en un café a otros de sus maestros, Verlaine, así como a Charles Morice y sobre todo a Jean Moreás. En París, “me inicié en aventuras de altas y fácil galanterías”.

PERÍODO ARGENTINO (1893-1898)

1893, 17 de abril 

Agotados de sus recursos, desembarca en Buenos Aires, no sólo como diplomático sino como corresponsal del Diario La Nación, pero escribe en La Tribuna y otros diarios. Sus primeros amigos: Enrique de Vedia, José Ceppi (Anibal Latino), Julio Piquet, José Miró (Julián Martel) y especialmente Roberto J. Payró.


1894

“Claro es que mi mayor número de relaciones estaba entre los jóvenes de las letras con quienes empecé a hacer vida nocturna, en cafés y cervecerías”: Eduardo L- Holmber, Alberto Ghiraldo, Charles Sóussens, José Ingenieros, José Pardo, Antonio Lamberti. “Pasaba pues, de mi vida bonaerense, escribiendo artículos para La Nación y versos que fueron más tarde mis Prosas profanas, y buscando por la noche el peligroso encanto de los paraísos artificiales”. (Autobiografía).

En compañía del joven poeta boliviano Ricardo Jaimes Freyre funda y dirige la Revista de América de la que sólo aparecen tres números. A fines de año Carlos Vega Belgrano pasa a presidir el Ateneo de Buenos Aires que se abre a los jóvenes valores que rodean a Darío.


1895

Muere en San Salvador, El Salvador su madre Rosa Sarmiento, y a la muerte de Rafaela Nuñez se le comunica la supresión del Consulado colombiano. Vive por lo tanto de sus colaboraciones en La Nación y, por mediación de Mariano de Vedia, en La Tribuna: “Mi obligación era escribir todos los días una nota larga o corta en prosa o verso, en el periódico”.

(Foto: Rubén Darío con Leopoldo Lugones y Francisco Contreras)

1895, 2 de marzo

A la insurrección independentista de Cuba le dedicó, por ejemplo, una extensa crónica laudatoria, publicada en La Nación el 2 de marzo de 1895. Ahí habla de Martí: “cabeza, portavoz, apóstol, lengua, clarín” de esa insurrección; de Máximo Gómez y de Maceo.

Escribe la serie de semblanzas literarias que recogerá en Los raros (1896). Visita la isla Martín García, donde escribe poemas, entre ellos la “Epístola a Ricardo Jaimes Freyre” y la “Marcha Triunfal” el 4 de Mayo.
Prologa libros de Emilio Rodríguez (Gotas de Absintio) y Alberto Ghiraldo (Fibras).


1896

1896, 12 de octubre

Es el año de apoteosis de Darío: se publican “Los raros” (Talleres de La Vasconía), semblanzas de escritores que Darío considera “almas gemelas”, aristócratas de pensamiento y “raros” en su quehacer artístico, al igual que él mismo. Entre esas almas gemelas cabe mencionar: Poe, Lautréamont, Jean Richepin, Rachilde, Ibsen, Martí.
“Prosas profanas y otros poemas” (Imprenta de Pablo Coni e Hijos), poemario pleno de las aportaciones rítmicas y plásticas que habrían de convertir a Darío en el protagonista fundamental de la revolución literaria y vital que representa el Modernismo. Los gastos fueron sufragados por Carlos Vegas Belgrano, quien entonces dirigía El Tiempo, donde colaboraba Darío.

Asimismo este poemario confirma a Darío como el introductor de la concepción de poeta-sacerdote, desde la perspectiva dariana, la cual concibe a la poesía –como nunca antes– como aventura espiritual y posibilidad de conocimiento. Aparte de las famosas Palabras liminares que sirven de manifiesto al libro, Darío publicó su respuesta a la crítica de Groussac sobre Los raros en “Los colores des estandarte” (La Nación).

Prosas profanas debió aparecer a fin de año y difundirse en el siguiente, cuando se suceden las críticas elogiosas.
En este mismo año llega a Buenos Aires el otro joven (el primero fue Ricardo Jaimes Freyre) que Darío habría de apoyar con vehemencia: Leopoldo Lugones, que se integrará al cenáculo de Aure’s Keller, El viaje a Córdoba donde lee el poema “En elogio del ilustrísimo Obispo de Córdoba, Fray Mamerto Esquiú”, da lugar a un escándalo literario que Darío reseño en el Tiempo.


1897

Procura ayuda económica del presidente de Nicaragua, José Santos Zelaya, sin obtener más promesas.

Rosario Murillo vuelve a urgirlo para que la lleve a Buenos Aires. Continúa su intensa producción literaria en los diarios de Buenos Aires: cuentos :“Gesta moderna”, “Por el Rhin”, “La Leyenda de San Martín patrono de Buenos Aires”; poemas: “Balada a Leopoldo Díaz”, “Diálogo de una mañana de Año Nuevo” y artículos literarios y de actualidad. Celebrada con entusiasmo la aparición de Las montañas de oro de Leopoldo Lugones (El Tiempo).

1897, octubre

Viaja de Buenos Aires a la Provincia de Córdoba con motivo del homenaje que le dedica el Ateneo.
Comienza a publicar en la Biblioteca, que dirige Paul Groussac, una novela arqueológica en el estilo de Salambó, de flaubert; El hombre de oro, que queda inconclusa.
Da a conocer tres capítulos (V,VI,IX), a los que puede vincular un texto de 1898, “La fiesta en Roma”, pero no continúa su proyecto.


1898

La guerra hispanoamericana lo conmueve y sus artículos de El Tiempo censura acremente a Estados Unidos: “No, no puedo, no quiero estar de parte de esos búfalos de dientes de plata.

Son enemigos míos, son los aborrecedores de la sangre latina, son los bárbaros. Así se estremece hoy todo noble corazón, así protesta todo digno de hombre que algo conserve de la leche de la Loba”.

1898, 2 de diciembre

La Nación, que ha tomado partido por España, decide enviar un corresponsal que informe de la guerra entre España y EE.UU. Julio Piquet designa a Darío, quien se embarca para Europa.

En ese año ha mantenido su producción periodística, en la que se destaca su artículo a la muerte de Stéphane Mallarmé y sobre todo Puvis de Chavanne.

(Foto: Francisca Sánchez del pozo)


1899

1 de enero

Llega a Barcelona y celebra la vitalidad y la energía del alma catalana.

4 de enero

Viaja a Madrid donde escribe varias correspondencias (“los políticos del día parece que para nada se diesen cuenta del menoscabo sufrido”) que luego compondrá su libro “España Contemporánea”.

Retoma su vínculos con los intelectuales incluyendo nuevos (Benavente, Maeztu, Ruiz Contrera, Manuel Machado, Francisco Villaespesa y Juan Ramón Jiménez).

cronologia017(1899)1899, 8 de abril

Publica su poema “Al Rey Oscar” en la revista Ilustración Española, lírica en que reafirma su devoción y admiración por España.

Además publica otros poemas de motivo hispánicos: “Cyrano en España” y “Trébol”.
Conoce a Francisca Sánchez del pozo, una campesina sencilla y hermosa, analfabeta, a quien Darío enseña a leer y hace su mujer y quien será “lazarillo de Dios” en su sendero (como el poeta confesará en un conmovedor soneto que dedicará más adelante a su compañera), en su hogar de Navalsaúz (Ávila).

En 1956, decidió donarlo gratuitamente al gobierno de España y se ha conservado en el Seminario Archivo Rubén Darío (Facultad de Filología. Universidad Complutense). Alberga escritos del tiempo en que convivió con el poeta, desde el momento en que fue enviado a la península, como corresponsal, por La Nación de Buenos Aires.

Visita en octubre la casa de sus padres en Navalsaúz, Avila. Recibe orden de La Nación de trasladarse a París para escribir sobre la Exposición Universal.

(FotoRubén Darío y Francisca Sánchez en Asturias, España)


1900

Parte a París y hace una visita al santuario de Lourdes.

20 de abril

Envía su primera corresponsalía sobre la Exposición Universal de París (la serie de todos los artículos se recogerá en Peregrinación, 1901). En París se trata con Gómez Carrillo, Manuel Ugarte, Rufino Blanco Fombona y establece amistad con Justo Sierra y Amado Nervo.

Conoce y escribe sobre Henri de Groux, pintor belga; y sobre el anarquista Laurent Tailhade.

11 de septiembre

Con motivo del año Santo, viaja a Italia y visita Turín, Génova, Pisa, Livorno, Roma y Nápoles.

3 de octubre

En Roma presencia una ceremonia del Papa León XIII, sobre el cual escribe emocionado. Allí se encuentra con su “entrañable” amigo José María Vargas Vila, que en el libro, que le dedica, a su muerte, evoca esos días: “es el genio de Darío lo que ha hecho mi admiración por él, pero es la debilidad de Darío, la que ha hecho mi cariño y mi amistad por él; era un niño perdido en un camino”.
En Madrid nace su hija Carmen Darío Sánchez, a la cual no llegará a conocer, ya que fallece al año siguiente.


cronologia018(1901)1901

En París publica “Tres Volúmenes” en la editorial de la viuda de Ch. Bouret: “España contemporánea y Peregrinaciones” (que son crónicas de sus viajes), recopilación de los artículos que Darío escribe para La Nación, el segundo de los cuales con un prólogo de Justo Sierra, en los que plasma sus impresiones sobre la situación española y en los que clama por el resurgir de la raza: “España –proclama– será idealista o no será.
Una España práctica, con olvido absoluto del papel que hasta hoy ha representado en el mundo, es una España que no se concibe. Buena es una Bilbao cuajada de chimeneas y una Cataluña sembrada de fábricas. Trabajo por todas partes, progreso cuanto se quiera y se pueda; pero quede campo libre en el que Rocinante encuentre pasto y el Caballero crea divisar ejércitos de gigantes”.

Aparece la segunda edición ampliada de “Prosas profanas”, con el agrado de un prólogo de José E. Rodó que aparece sin firma.
Francisca Sánchez se reúne con él en París. Viaja a Inglaterra, visita Stratford on Avon, y luego a Bélgica.
En el verano se traslada a Dieppe en compañía de Manuel Ugarte. Escribe largas corresponsalías para La Nación y pasa por apuros de dinero que son ya en él una costumbre; Atiende a las actualidades francesas en una serie de artículos que al año siguiente lo recogerá en el volumen “La Caravana Pasa”.
Muere su hija Carmen Darío Sánchez, al poco tiempo de haber nacido, víctima de la viruela.


1902

1902, julio

La Editorial Garnie Hons. en París, de los hermanos Garmiel publican “La Caravana Pasa”, otra recopilación de crónicas de viajes, artículos antológicos, ilustrados con versos en francés.

En París trata a Antonio Machado y aun que sus líneas o éticas serán distintas, mantendrán una constante estimación recíproca.

También le escribe desde España Juan Ramón Jiménez pidiéndole colaboración para su Revista Helios, donde Darío dará a conocer algunos de sus más importantes poemas. Ya Darío había escrito el “Atrio para las Ninfea”, de J.R.J. (1900). Amado Nervo retorna a México donde se publicara su libro el “Exodo y Las flores del camino”, con un soneto, amanera de prólogo de Darío.


cronologia019(1903)1903

1903, 12 de marzo

El gobierno de Nicaragua lo nombra Cónsul en París: “Entres mis tareas consulares y mi servicio en La Nación pasaba mi existencia parisiense”. Vivía en el barrio de Montmartre y solía cenar en Au Filet de Sole, con los hispanoamericanos que residían en París (el Cubano Eulogio Horta, Ricardo Rojas, Ugarte, Lugones, etcétera). El nombramiento fué gestionado por Adolfo Altamirano Castillo, según acuerdo presidencial de esa misma fecha, a quien dedicara los “Retratos” de su obra cimera “Cantos de vida y esperanza, Los cisnes y otros poemas” (1905). Fernando Sánchez era el secretario de Estado en el despacho de Relaciones Exteriores.

En ese cargo, Rubén dependía del Ministro de Nicaragua en Francia, Crisanto Medina, según él: “antiguo diplomático de pocas luces, pero de mucho mundo y practicó en asuntos de su incumbencia”. Además, un hecho violento les distanciaba subterráneamente: el homicidio cometido por el padre de Medina en la persona de su abuelo materno, Ignacio Sarmiento, a la salida de una gallera en Chinandega.

Diez días después, en papel membretado de la extinta República Mayor de Centroamérica / Correspondencia particular del Ministerio de Gobernación y Anexos. Estado de Nicaragua, Altamirano contesta a Rubén Darío una postal enviada desde Tánger. Y el 18 de mayo acusa recibo del mismo Rubén, cónsul de Nicaragua en París, de 104 volúmenes que el poeta dona a la Biblioteca Nacional.

Nace su segundo hijo con Francisca Sánchez: Rubén Darío Sánchez a quien su padre apoda Phocás el campesino. Escribe el prólogo para Crónicas Bulevar de Miguel Ugarte.

Viaja a Málaga y pasa por Barcelona. Sus impresiones se reunirán al año siguiente en el volumen “Tierra Solares”. Elogia “La Barcelona de Rusiñol y de Gual”, la actividad de la ciudad y su modernidad. En “La tristeza andaluza” elogia “Arias triste”, el libro de Juan Ramón Jiménez.


1904

Viaja a Gibraltar y Tánger en Marruecos y después visita Granada, Sevilla y Córdoba; retorna a París.
En mayo iniciará su recorrido por “Tierras de bruma”. Visita Alemania, Austria, Hungría e Italia.

En Madrid aparece “Tierra Solares” (Tipografía de la Revista de Archivo), cuya edición está a cuidado de Gregorio Martínez Sierra, quien también retorna del editor la publicación de la crónica de opiniones.

Comienza a encarar su nuevo libro de poesía, Juan Ramón Jiménez le trasmite un pedido de colaboración para la revista Blanco y Negro. Prologa un libro de Blanco Fombona (Pequeña Opera lírica), y otro de Valle Inclán (Sonata de primavera).

Escribe el poema: “A Roosevelt”.



1905

1905, febrero

Retorna con Francisca Sánchez a Madrid, España.

1905, 28 de marzo

De madrugada y en estado casi cataléptico a causa del alcohol pero poseído por el espíritu del genio, había escrito de un tirón la “Salutación del Optimista”, pocas horas antes de que se celebrara en el Ateneo de Madrid el acto en que debía ser leído.

1905, mayo

Aquejado ya de severos episodios de delirium tremens, a menudo ausente y embotado, y cada vez más dependiente de su Francisca Sánchez, la única que tolera sus sempiternas neurosis.
En la celebración del libro dedicada a Cervantes, Darío representó a Nicaragua en el solemne acto del tercer centenario de la publicación del Quijote, oportunidad en que publicó su “Letanías de Nuestro Señor Don Quijote”, poema que forma parte de “Cantos de Vida y Esperanza”.

1905, junio

Poco antes de que se lleve a efecto la edición de su nuevo libro, en Navalsaúz fallece de bronconeumonía y con dos años Rubén Darío Sánchez, “Phocas, el campesino”, el segundo hijo de Rubén con Francisca, a quien dedicó el estremecedor poema que incluirá en su nueva obra.
El resto de los poemas de Cantos de vida y esperanza estaban ya escritos. Alguno, como “Leda” o “Tarde del trópico” desde fecha tan lejana como 1892.

1905, junio

Con la ayuda de Juan Ramón Jiménez procede a preparar su primer libro que titula definitivamente, después de varias dudas: “Cantos de Vida y Esperanza, los Cisnes y otros poemas” (Tipografía de la Revista de Archivo, Bibliotecas y Museos en Madrid), que es un poemario que muestra la lira del poeta en toda su madurez y el cual está dedicado a la exaltación de la latinidad.

Es la más hondamente artística y humanas de sus obras y de ella se retiraron quinientos ejemplares. Su breve prólogo reitera su estética y justifica su inclusión de su “Oda a Roosevelt” enlace diciendo: “si en estos cantos hay política es por que aparece universal. Y si encontráis versos a un presidente, es porque son un clamor continental”.

La tercera sección es dedicada por el poeta “Al / doctor Adolfo Altamirano Castillo”.
Publica así mismo por la editorial Maucci, la segunda edición corregida y aumentada, de “Los raros”, y en Buenos Aires sale en la Biblioteca de La Nación una edición reducida de “Azul”.


1906

1906, enero
Delegado a la cuestión de límites entre Nicaragua y Honduras

En cuanto a su papel como delegado de Nicaragua —junto a José María Vargas Vila, cónsul de Nicaragua en Madrid— en la cuestión de límites sobre Nicaragua y Honduras, fue neutralizado por el jefe de la misión: el Ministro Medina. Mejor dicho, éste hizo lo imposible para anularlo, lo mismo que a Vargas Vila, quien atribuía la inquina de Medina al recelo y envidia que le inspiraba Darío por su capacidad intelectual y trascendencia literaria.
Sin embargo, Rubén hizo cuanto pudo en la misión encomendada, actuando conforme especial instrucción que el 7 de enero de 1906 le había remitido el canciller Altamirano: “Tanto el Presidente General Zelaya como el infrascrito, hemos dirigido varias instrucciones detalladas sobre el particular. Es preciso obtener la ayuda eficaz de los personajes influyentes de la Corte y a este fin la cooperación de usted nos interesa mucho por sus valiosas vinculaciones con los hombres prominentes de España. Sabemos aquí el aprecio muy especial en que se tiene a usted por su privilegiado talento y demás altas dotes que le distinguen”. Él y Vargas Vila tuvieron que ir a Palacio sin el ministro Medina, que había ido solo.

Viaja a Inglaterra y Bélgica.

1906, 23 de julio al 27 de agosto

Es designado secretario de la delegación de Nicaragua la III Conferencia Panamericana de Río de Janeiro, y por ello se reúne con el ministro Felipe Correa en Nueva York.
Entre los delegados centroamericanos se encontrarán dos poetas amigos Juan Ramón Molina y Ramón Mayorga Rivas, secretario de las delegaciones hondureña y salvadoreña. (“Esa conferencia entre los secretarios éramos gigantes y los ministros pigmeo”).

En Río de Janeiro escribe la “Salutación al águila” que le valdrá reproches de Blanco fombona viaja a Buenos Aires. Donde La Nación le ofrece una gran banquete.

Acaba de dar a conocer su “Oda a Mitre” (París, Imprimerie, Eymeoud). Retorna a París y pasa el invierno en Palma de Mallorca acompañado de Francisca, donde trata Joan Alcover, Gabriel Alomar, Emilio Guanyabens y José Carner.
Concibe allí su novela “La isla de Oro” que quedara inconclusa y su “Epístola a madame Lugones”. Entre quienes los visitan en ese lugar de paz está el pintor mexicano Ramón Martínez.
Aparece su libro de ensayo “Opiniones” (Librería de Fernando Fe, Madrid) que es un recopilación de crónicas escritas para La Nación y escribe el preludio para Alma América llega a París buscando una reconciliación.


1907

Mantiene en Brest, Francia, durante el verano, su entrevista con Rosario Murillo. Pierde otra hija, muerta al nacer.

1907, primera semana

Llega a New York.

1907, 2 de octubre

Nace en París el segundo Rubén Darío Sánchez, a quien apodará “Güicho”, heredero universal de las obras del Poeta.

cronologia022(1907)En edición de la Tipografía de archivos, publica el libro de poesía “El Canto errante”, que lleva como prólogo (“Dilucidaciones”) sus artículos para El Sol de Madrid: “Como hombre he vivido en lo cotidiano; como poeta no he claudicado nunca, pues siempre he tendido a la eternidad.” y resumen el ideario poético del poeta: “La poesía existirá mientras exista el problema de la vida y de la muerte. El don del arte es un don superior que permite entrar en lo desconocido de antes y en el ignorado de después, en el ambiente del ensueño o de la meditación. Hay una música ideal como hay una música verbal. No hay escuelas; hay poetas. El verdadero artista comprende todas las maneras y halla belleza bajo todas las formas. Toda la gloria y la eternidad están en nuestra conciencia”.

Buscando el divorcio, viaja a Nicaragua. El mismo mes parte de París y después de una escala en Panamá llega a Corinto, donde se le recibe triunfalmente: “Tras quince años de ausencia, deseaba yo volver a mi tierra natal. Había en mí algo como una nostalgia del Trópico.” Recorre triunfalmente, en noviembre y diciembre, las principales ciudades de Nicaragua: León, Managua, Masaya.

El congreso Nacional crea la “Ley Darío” para facilitarle el divorcio con Rosario Murillo, pero la disolución de vínculo legal no se lleva a cabo.

1907, 21 de diciembre

Por solicitud de la intelectualidad de Nicaragua y por méritos de su creación poética, el gobierno liberal del Presidente José Santos Zelaya, le nombra Embajador de Nicaragua en España.

1907, 22 de diciembre

Pronuncia su memorable discurso en el Teatro Municipal de León, ocasión en que expresa: “Yo he luchado y vivido, no por los gobiernos, sino por la Patria”, Se da lectura al poema “Retorno”, donde nos deja la frase infinita: “Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña”.
Enaltece a su Nicaragua natal y nos entrega a la universalidad de nuestro planeta: “Nuestra tierra está hecha de vigor y de gloria/ nuestra tierra está hecha para la humanidad/ Y nos exalta con la exhortación cívica: Pueblo vibrante, fuerte, apasionado, altivo;/ Pueblo que tiene la conciencia de ser vivo,/ Estadía que narra en su libro “El viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical,” publicado en Paris en 1909, obra que constituye todo un homenaje a la tierra natal, donde además de hacer una descripción de la geografía e historia, enumera los valores cívicos, culturales, sociales, políticos y económicos de Nicaragua.

En Madrid aparece la segunda edición de “Cantos de Vida y Esperanza” y una recopilación de artículos periodísticos: Parisiana (Librería Fernando Fe).

1907, 29 de diciembre

A las nueve de la noche la Academia de Bellas Artes abría sus puertas a Rubén Darío, nombrado por ella socio honorario. Llegó el Poeta acompañado por la comisión encargada de conducirlo, los acordes de la Banda Marcial lo anunciaron, y los señores académicos, de pie, lo saludaron, orgullosos de tenerlo en su compañía.