Al Rey Óscar

Shares FacebookTwitterPinterestTumblr    Al Rey Óscar Así, sire, en el aire de la Francia nos llega la paloma de plata de Suecia y de Noruega, que trae en vez de olivo una rosa de fuego. Un búcaro latino, un noble vaso griego recibirá el regalo del país de la nieve. Que a los reinos boreales el patrio viento lleve otra rosa de sangre y de luz españolas; pues sobre la sublime hermandad de las olas, al brotar tu palabra, un saludo le envía al sol de media noche el sol de Mediodía. Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta....

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Abrojos

Shares FacebookTwitterPinterestTumblr    Abrojos Lloraba en mis brazos vestida de negro, se oía el latido de su corazón, cubríanle el cuello los rizos castaños y toda temblaba de miedo y de amor. ¿Quién tuvo la culpa? La noche callada. Ya iba a despedirme. Cuando dije “¡Adiós!”, Ella, sollozando, se abrazó a mi pecho bajo aquel ramaje del almendro en flor. Velaron las nubes la pida luna… Después, tristemente lloramos los dos. ¿Qué lloras? Lo comprendo. Todo concluido está. Pero no quiero verte, alma mía, llorar. Nuestro amor, siempre, siempre… Nuestras bodas… jamás. ¿Quién es ese bandido que se vino...

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A Roosevelt

A Roosevelt ¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman, que habría que llegar hasta ti, Cazador! Primitivo y moderno, sencillo y complicado, con un algo de Washington y cuatro de Nemrod. Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor de la América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español. Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza; eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy. Y domando caballos, o asesinando tigres, eres un Alejandro-Nabucodonosor. (Eres un profesor de energía, como dicen los locos de hoy.) Crees que...

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A Phocás, El Campesino

Shares FacebookTwitterPinterestTumblr    A Phocás, El Campesino Phocás el campesino, hijo mío, que tienes en apenas escasos meses de vida, tantos dolores en tus ojos que esperan tantos llantos por el fatal pensar que revelan tus sienes… Tarda a venir a este dolor adonde vienes, a este mundo terrible en duelos y en espantos; duerme bajo los Ángeles, sueña bajo los Santos, que ya tendrás la Vida para que te envenenes… Sueña, hijo mío, todavía, y cuando crezcas, perdóname el fatal don de darte la vida que yo hubiera querido de azul y rosas frescas; pues tú eres la...

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Del Trópico

Del Trópico Qué alegre y fresca la mañanita! Me agarra el aire por la nariz: los perros ladran, un chico grita y una muchacha gorda y bonita, junto a una piedra, muele maíz. Un mozo trae por un sendero sus herramientas y su morral: otro con caites y sin sombrero busca una vaca con su ternero para ordeñarla junto al corral. Sonriendo a veces a la muchacha, que de la piedra pasa al fogón, un sabanero de buena facha, casi en cuclillas afila el hacha sobre una orilla del mollejón. Por las colinas la luz se pierde bajo el...

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El Canto Errante

Shares FacebookTwitterPinterestTumblr    El Canto Errante El cantor va por todo el mundo sonriente o meditabundo. El cantor va sobre la tierra en blanca paz o en roja guerra. Sobre el lomo del elefante por la enorme India alucinante. En palanquín y en seda fina por el corazón de la China; en automóvil en Lutecia; en negra góndola en Venecia; sobre las pampas y los llanos en los potros americanos; por el río va en la canoa, o se le ve sobre la proa de un steamer sobre el vasto mar, o en un vagón de sleeping-car. El dromedario...

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El Ala del Cuervo

Shares FacebookTwitterPinterestTumblr    El Ala del Cuervo I ¡Ea! apretad esas cinchas y apercibid los overos; y que ya tasquen los potros el bocado de los frenos. Preparad las jabalinas, poned traílla a los perros; sonad las trompas de caza y azores llevad dispuestos. ¿Ya estáis listos? Pues aprisa, vamos al bosque siniestro.? II Quien tal dice es un altivo, noble y alto caballero que, con sus alrededores, tiene la comarca en feudo. Es Don Pedro de Almendares, el infanzón altanero a quien, por lo valeroso, ninguno venció en el duelo. El que ha astillado sus lanzas en las...

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Itte, Missa Est

Shares FacebookTwitterPinterestTumblr    Itte, Missa Est Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa, virgen como la nieve y honda como la mar; su espíritu es la hostia de mi amorosa misa, y alzo al són de una dulce lira crepuscular. Ojos de evocadora, gesto de profetisa, en ella hay la sagrada frecuencia del altar: su risa en la sonrisa suave de Monna Lisa; sus labios son los únicos labios para besar. Y he de besarla un día con rojo beso ardiente; apoyada en mi brazo como convaleciente me mirará asombrada con íntimo pavor; la enamorada esfinge quedará...

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Invernal

Shares FacebookTwitter1PinterestTumblr1    Invernal Noche. Este viento vagabundo lleva las alas entumidas y heladas. El gran Andes yergue al inmenso azul su blanca cima. La nieve cae en copos, sus rosas transparentes cristaliza; en la ciudad, los delicados hombros y gargantas se abrigan; ruedan y van los coches, suenan alegres pianos, el gas brilla; y si no hay un fogón que le caliente, el que es pobre tirita. Yo estoy con mis radiantes ilusiones y mis nostalgias íntimas, junto a la chimenea bien harta de tizones que crepitan. Y me pongo a pensar: ¡Oh! ¡Si estuviese ella, la de...

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J.J. Palma

Shares FacebookTwitterPinterestTumblr J.J. Palma Ya de un corintio templo cincela una metopa, ya de un morisco alcázar el capitel sutil, ya, como Benvenuto, del oro de una copa forma un joyel artístico, prodigio del buril. Pinta las dulces Gracias, o la desnuda Europa, en el pulido borde de un vaso de marfil, o a Diana, diosa virgen de desceñida ropa, con aire cinegético, o en grupo pastoril. La musa que al poeta sus cánticos inspira no lleva la vibrante trompeta de metal, ni es la bacante loca que canta y que delira, en el amor fogosa, y en el...

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